Investigadores del Instituto de Química Física Blas Cabrera del CSIC han logrado identificar el código molecular que permite a las plantas detectar y reaccionar al estrés hídrico. Este descubrimiento, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), se centra en cinco aminoácidos que forman parte del sistema que las plantas utilizan para percibir la falta de agua. La hormona conocida como ácido abscísico juega un papel clave al alertar a las plantas sobre la escasez, ayudándolas a ajustar su crecimiento y activar sus mecanismos de defensa para sobrevivir.
Este avance no solo proporciona un entendimiento más profundo de la biología de las plantas, sino que también abre la puerta a la modificación genética de cultivos para que sean más resilientes ante condiciones de sequía. Los investigadores han utilizado técnicas avanzadas como cristalografía y mutagénesis para cartografiar el receptor implicado y demostrar que puede ser modificado. Este hallazgo podría permitir que los cultivos consuman hasta un 40% menos de agua sin perder productividad, lo cual es un aspecto crucial en el actual paisaje agrícola europeo, donde el 75% de la superficie agrícola se ve afectada por la sequía.
Los factores que respaldan la viabilidad comercial de esta investigación hacia 2026 incluyen el cambio climático, la evolución de la regulación europea sobre nuevas técnicas genómicas y el desarrollo de la tecnología de edición genética que ha aumentado la eficiencia en la producción agrícola. Si bien el descubrimiento no promete eliminar la sequía, sí ofrece una estrategia más realista: convivir con ella adaptando la genética de las plantas para hacer frente a las condiciones cada vez más adversas del clima.