Un equipo de la Universidad Pública de Navarra ha presentado un innovador sistema que utiliza el calor geotérmico de los volcanes en la Antártida para producir electricidad de manera continua, incluso en las condiciones más extremas. La tecnología, probada con éxito en la Isla Decepción, permite alimentar instrumentos de monitorización volcánica durante todo el año, superando las limitaciones de los paneles solares y baterías en entornos hostiles.
Este avance es fundamental para mejorar la vigilancia de volcanes activos que, hasta ahora, contaban con supervisión deficiente debido a la falta de suministro eléctrico. Con el uso de generadores termoeléctricos que operan sin piezas móviles, la nueva tecnología asegura un flujo estable de energía, lo que es crucial en la prevención de riesgos volcánicos. Además, esta innovación puede aplicarse a otras instalaciones científicas en áreas aisladas, ofreciendo soluciones para el monitoreo ambiental bajo condiciones extremas.