En Nairobi, la ingeniera Nzambi Matee ha presentado una solución creativa para el problema de residuos plásticos: ladrillos de pavimento elaborados a partir de botellas de champú y otros plásticos reciclados. Su empresa, Gjenge Makers, ha desarrollado un innovador proceso que transforma plásticos como HDPE, LDPE y PP en adoquines que ya están instalados en diversas áreas de la ciudad. Este desarrollo no solo ha permitido la creación de unos 600 empleos, sino que además reduce la acumulación de plásticos en vertederos y en el medio ambiente.

La fabricación de estos adoquines se lleva a cabo mediante la mezcla de plástico triturado con arena, que luego es sometida a calor y prensado en moldes para producir un material resistente, ideal para pavimento urbano. Estos productos cuentan con la certificación necesaria que asegura su calidad y durabilidad incluso en condiciones climáticas adversas. Sin embargo, es importante resaltar que los expertos advierten que tales innovaciones no deben ser vistas como un sustituto de la reducción de residuos o una mejor gestión en el origen. El enfoque debe ser integral, abarcando tanto la innovación en materiales como la implementación de normas claras y sostenibles para su uso efectivo.