La temporada de incendios forestales en España ha alcanzado un nivel crítico, con una serie de incendios activos que han movilizado a las autoridades y servicios de emergencia. En Castellón, el incendio de Soneja ha devastado 183 hectáreas, resultando en la evacuación de aproximadamente 500 personas en Azuébar. La Unidad Militar de Emergencias (UME) está en la zona, con más de 300 efectivos y 16 medios aéreos en operación. Aunque el incendio muestra signos de estabilización, las condiciones meteorológicas siguen planteando un riesgo de rebrotes.
En Huesca, el fuego en Castillonroy ha arrasado ya unas 400 hectáreas, llevando al Gobierno aragonés a declarar la Situación Operativa 2 debido a su rápida evolución. Se ha solicitado la intervención de la UME por el preocupante avance de las llamas, lo que llevó a confinar a los habitantes de Albelda como medida preventiva, aunque esta medida se levantó tras una evolución favorable de la situación.
Asimismo, en Girona, el incendio en La Bisbal d'Empordà ha quemado alrededor de 2,200 hectáreas, ocasionando la pérdida de 25 viviendas. Aunque el fuego ha sido controlado, los efectos en la biodiversidad local son motivo de preocupación. En Cataluña, el incendio de Sentmenat sigue siendo una amenaza, afectando nuevos focos y con más de 33,000 personas confinadas en las cercanías, lo que evidencia el caos vivido en la región por las altas temperaturas y la falta de recursos de extinción que complican aún más la situación.