El incendio declarado el pasado 24 de mayo en el Parque Nacional de Doñana ha arrasado cerca de 500 hectáreas, afectando ecosistemas esenciales para la biodiversidad y amenazando la supervivencia de un centenar de especies protegidas. Las llamas alcanzaron hábitats críticos como pinares, sabinares y áreas de reproducción para aves, que se encuentran en plena época de cría. Aunque el fuego ha sido estabilizado tras dos días de intensas labores de extinción, los daños son significativos. La evaluación preliminar del Laboratorio de SIG y Teledetección de la Estación Biológica de Doñana indica que gran parte del terreno presenta una severidad de daño baja o moderada-baja.

Este incendio ha afectado no solo a aves amenazadas como el águila imperial y el milano real, sino también a mamíferos emblemáticos como el lince ibérico, ciervos, gamos y diversas especies de reptiles. Las condiciones naturales del parque, como las extensas dunas y la acumulación de agua en marismas tras una primavera propicia, actuaron como cortafuegos, limitando la propagación del incendio y evitando daños aún mayores. Organizaciones como SEO/BirdLife destacan la necesidad urgente de reforzar las medidas preventivas y revisar la gestión de actividades que puedan poner en riesgo estos hábitats tan sensibles, en un contexto de creciente vulnerabilidad debido al cambio climático.