El incendio declarado en la finca de Marismillas, en el Parque Nacional de Doñana, ha arrasado cerca de 400 hectáreas de ecosistemas críticos, amenazando la supervivencia de un centenar de especies protegidas. A pesar de que el fuego ha sido estabilizado tras dos días de intensa lucha, los daños afectan principalmente a hábitats fundamentales como pinares, sabinares y zonas de reproducción de aves, entre las que se incluyen el águila imperial y la curruca rabilarga.

Esta emergencia tiene lugar durante la época crítica de cría de muchas aves, lo que agrava su impacto ecológico. Además, especies icónicas como el lince ibérico, ciervos, gamos, jabalíes y reptiles como la víbora hocicuda se ven perjudicados. Organizaciones, como SEO/BirdLife, subrayan la importancia de reforzar las medidas preventivas y revisar la gestión de actividades masivas como las romerías, que ponen en riesgo los hábitats sensibles de Doñana. La actual situación de cambio climático y temperaturas extremas incrementa la vulnerabilidad de la región, y se destaca la urgente necesidad de adoptar estrategias de adaptación para mitigar futuros incendios.