La creciente demanda de viviendas en primera línea de playa en España plantea serias preocupaciones medioambientales. Aunque destinos como Lastres (Asturias) y El Palmar (Cádiz) se posicionan como las playas más deseadas, la masificación y la urbanización descontrolada son problemas apremiantes. Según Greenpeace, en los últimos 30 años, la superficie urbanizada en la costa se ha duplicado, alcanzando un alarmante 13,1% del litoral español. Este dato contrasta fuertemente con el solo 2% de urbanización en el interior del país.

Al buscar propiedades en zonas de playa, los compradores deben considerar no solo la calidad de vida que ofrecen estos lugares, sino también el impacto que tienen en el ecosistema costero. La sostenibilidad debe ser una prioridad para evitar que la transformación de nuestras costas amenace su belleza natural y diversidad biológica.