Durante el I Congreso Internacional de Biodiversidad y Agricultura, más de un centenar de expertos se reunieron en Jaén para abordar la urgente necesidad de redefinir el modelo agrario en España ante los desafíos climáticos y la pérdida de biodiversidad. Este encuentro ha sido crucial para destacar que la biodiversidad es un pilar estratégico para la sostenibilidad y la viabilidad económica del sector agrario. La agricultura intensiva, si bien ha aumentado la productividad, ha tenido efectos adversos en los ecosistemas, lo que demanda un cambio hacia prácticas más resilientes y agroecológicas.

Uno de los mensajes centrales del congreso, resaltado por María Helena Semedo, ex subdirectora de la FAO, es que "sin biodiversidad no hay seguridad alimentaria". Los estudios presentados evidencian que la pérdida de especies en los cultivos incrementa la dependencia de insumos externos, lo que a su vez eleva los costos y expone a los agricultores a riesgos económicos. Los especialistas han enfatizado la necesidad de cerrar la brecha entre el conocimiento científico y su aplicación práctica en el campo. La falta de herramientas claras y accesibles limita la adopción de prácticas sostenibles.

En este contexto, se han propuesto políticas públicas que promuevan incentivos claros y sistemas de apoyo para asegurar una transición agraria eficaz. Del mismo modo, el apoyo institucional y financiero, incluyendo programas europeos, es fundamental para respaldar estas transformaciones. La educación del consumidor también juega un papel crucial, ya que la falta de información y trazabilidad limita la demanda de productos que valoren la sostenibilidad. El congreso afirma que el futuro del campo dependerá de políticas ambiciosas, innovación práctica y un mercado que reconozca el valor ambiental.