La reforestación en Argentina está dando un giro significativo gracias al uso de drones. En el norte del país, en el Gran Chaco, se ha lanzado un piloto de reforestación que busca sembrar miles de árboles desde el aire. La organización The Nature Conservancy (TNC) y la startup ReForest Latam han comenzado a trabajar en esta iniciativa, que tiene como meta inicial enriquecer 13 hectáreas con cápsulas biodegradables que contienen semillas nativas, equivalente a 8.000 árboles, y a largo plazo, alcanzar un total de 100.000 árboles.
Los drones permiten sembrar en terrenos de difícil acceso y reducen la necesidad de maquinaria invasiva, lo cual es crucial para preservar áreas sensibles. Las cápsulas, llamadas iSeeds, no solo son biodegradables, sino que también están diseñadas para mejorar la tasa de germinación y establecer plántulas saludables. El enfoque de este proyecto se basa en una cuidadosa planificación que incluye sistemas de información geográfica y análisis ecosistémico.
El Gran Chaco, segundo ecosistema forestal más grande de Sudamérica, enfrenta graves problemas de pérdida de cobertura forestal debido a la deforestación. Con esta iniciativa, se busca restaurar no solo la vegetación, sino también las interacciones ecológicas y la fauna del área. Sin embargo, expertos advierten que este tipo de tecnología no es una solución mágica y debe implementarse en un contexto más amplio de conservación y gestión sostenible de los recursos naturales.