La reciente iniciativa de los Países Bajos para combatir el cambio climático incluye el vertido de 4,16 millones de toneladas de arena en el estuario de Oosterschelde. Este plan, ejecutado por Boskalis Nederland, tiene como objetivo frenar la erosión y preservar los bancos de arena y marismas que son esenciales para diversas especies de aves y focas.
La técnica de "suplementación de arena" es clave en este proyecto, ya que permite restaurar sedimentos perdidos y mantener zonas intermareales durante el ciclo de mareas, protegiendo así el equilibrio ecológico de la región. La necesidad de esta intervención se relaciona con la construcción de diques que alteraron los patrones naturales de las corrientes marinas, contribuyendo a la “hambre de arena”, un fenómeno que amenaza la biodiversidad costera. Las obras están previstas para finalizar en 2027, con un enfoque especial en varios puntos estratégicos del estuario.