El Ayuntamiento de Granada ha decidido implementar limitaciones en la instalación de grandes plantas de energía solar en su suelo rústico, a menos que sean para autoconsumo. Esta iniciativa, según el portavoz Jorge Saavedra, responde a la creciente preocupación de los ciudadanos por los proyectos de plantas fotovoltaicas en zonas paisajísticamente valiosas, como El Fargue y el área del Bien de Interés Cultural del Valle del Darro.
La medida busca preservar los espacios que forman parte de la identidad de Granada y proteger su patrimonio natural y cultural. Aunque la transición energética es considerada necesaria, el Ayuntamiento aboga por que sea compatible con la protección del territorio. La propuesta se alinea con los trabajos para el futuro Plan General de Ordenación Municipal (PGOM), que regulará el uso del suelo rústico, identificando áreas que requieren especial protección debido a sus características ambientales y paisajísticas.