Gibraltar enfrenta una grave situación medioambiental al verter al Mediterráneo aguas residuales sin tratar provenientes de aproximadamente 40,000 personas y negocios. Esto ocurre en el área de Punta Europa, una zona considerada protegida por el Gobierno gibraltareño. El sistema actual de saneamiento conduce las aguas residuales hacia el mar, creyendo que la dilución natural mitigará el problema, aunque en realidad, los contaminantes persisten.

La falta de una depuradora ha sido un tema recurrente en Gibraltar, donde las autoridades han demostrado una organización ineficaz, llegando incluso a ser llevado ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por incumplir normas de tratamiento de aguas residuales. A pesar de que en junio de 2025 se adjudicó un contrato a Eco-Waters Ltd para la construcción de una planta de tratamiento, el impacto ambiental sigue siendo preocupante hasta que esta infraestructura se complete y funcione correctamente.

El vertido incontrolado de aguas residuales no solo afecta la calidad del agua, sino que podría estar generando un aumento de nutrientes en el Mediterráneo, lo que trae consigo fenómenos como floraciones de algas y pérdida de biodiversidad. Aunque el Gobierno asegura que las playas cumplen estándares de calidad, la realidad es que la contaminación medida puede no reflejar el estado ecológico general del mar. Las acciones futuras y la efectividad de la nueva planta serán claves para mitigar esta crisis ambiental.