La isla Floreana, parte del archipiélago ecuatoriano de Galápagos, ha puesto en marcha un innovador sistema de vigilancia ambiental que utiliza inteligencia artificial, cámaras autónomas y sensores, lo que representa un avance significativo en la conservación de la biodiversidad. Este sistema permite detectar movimientos de fauna, analizar comportamientos y generar alertas en tiempo real desde áreas remotas donde la vigilancia era limitada. Desde su implementación en enero, ha procesado más de 250.000 imágenes, mejorando así la capacidad de respuesta frente a amenazas ecológicas.

La tecnología utilizada incluye torres de comunicación satelital y energía solar, lo que asegura su operatividad en una isla sin cobertura móvil convencional. Además, el sistema ha permitido descubrir comportamientos previously desconocidos entre varias especies emblemáticas, ofreciendo una visión más completa de la dinámica de los ecosistemas insulares. Los expertos consideran que este modelo de "islas inteligentes" podría ser replicado en otras áreas protegidas, posicionando a Ecuador como un líder en la conservación tecnológica worldwide.