El embalse de San Diego, ubicado en el entorno de Villena, presenta filtraciones que llevan 15 años sin reparar, lo que obstaculiza el trasvase Júcar-Vinalopó, afectando el suministro a más de 20 municipios. Este embalse, que debería funcionar como un regulador de agua, no está operativo debido a deficiencias en su solera, lo que compromete la planificación hídrica en una zona que ya sufre escasez de recursos hídricos.

La situación se agrava con el inicio del nuevo ciclo de planificación hidrológica 2028-2033, momento en que se están considerando soluciones para mejorar la disponibilidad de agua en la región. Es necesario abordar y reparar las infraestructuras del embalse para poder gestionar el agua eficientemente y reducir la presión sobre los acuíferos locales. Si no se reparan las filtraciones y se garantiza la llegada de caudales desde el Júcar, el futuro del suministro hídrico en el Vinalopó se verá comprometido, complicando aún más la situación de los agricultores y municipios afectados.