El baiji (Lipotes vexillifer), conocido como el delfín del río Yangtsé, ha sido declarado probablemente extinto después de 20 millones de años de evolución, en gran parte como resultado de la actividad humana. Este mamífero, que habitaba uno de los grandes ríos del mundo, desapareció debido a una combinación fatal de redes de pesca, pesca eléctrica, contaminantes y la presión del tráfico fluvial. Las decisiones tardías en la conservación también contribuyeron a su inminente desaparición.
La última vez que se registró un baiji fue en 2002, pero su historia es un claro aviso de lo que puede suceder cuando los hábitats acuáticos son explotados sin control. A pesar de que se implementaron medidas de protección en China, estas resultaron ineficaces debido a la difícil aplicación de la normativa y a la continuación de prácticas perjudiciales. Las reservas naturales no lograron ser un refugio efectivo para esta especie, y su caso subraya la urgencia de la acción global frente a la sobreexplotación de recursos acuáticos.
La extinción del baiji no solo representa la pérdida de una especie, sino de toda una rama evolutiva de los mamíferos. Es una lección dolorosa que ilustra la necesidad de medidas efectivas y rápidas para proteger la biodiversidad en ríos de todo el mundo, donde muchas especies se enfrentan a desafíos similares en la lucha por la supervivencia.