Desde el lunes 25 de mayo de 2026, varios países de Europa occidental se ven impactados por una ola de calor que presenta temperaturas inusuales para finales de mayo, alcanzando máximas históricas. En el Reino Unido, se han registrado casi 35 grados, superando el récord anterior de 34,8 grados en Londres. En España, las temperaturas oscilan entre 5 y 10 grados por encima de lo normal, con máximas superiores a 36 grados en diversas regiones. En Francia y otros países como Italia, Portugal, Alemania y Austria, también se han activado alertas por calor extremo, riesgo de incendios y noches tropicales frecuentes.

Este fenómeno se debe a un bloqueo anticiclónico que mantiene una masa de aire cálido originaria de Marruecos y España sobre Europa. Los climatólogos señalan que el cambio climático es el principal responsable de esta anomalía, que está adelantando acontecimientos climáticos que normalmente se esperarían en los meses más cálidos del año. La fuerte sequedad y temperaturas elevadas no solo elevan el riesgo de incendios forestales, especialmente en la región mediterránea, sino que también impactan negativamente en la salud pública, aumentando el riesgo de golpes de calor, problemas cardiovasculares y respiratorios, sobre todo en poblaciones vulnerables. Las noches tropicales, donde las temperaturas no bajan de los 20 grados, añaden un nivel adicional de estrés térmico, dificultando la recuperación del cuerpo tras las jornadas calurosas.

Europa se enfrenta a un escenario donde tales fenómenos meteorológicos extremos se convertirán en la norma, a menos que se logren reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero, conforme advierten expertos en clima. Las alteraciones de los patrones atmosféricos, que están viendo un incremento en frecuencia y persistencia, resaltan la necesidad de una respuesta urgente desde múltiples sectores, incluidos la agricultura, la energía y la salud pública, para adaptarse y mitigar los efectos de esta creciente crisis climática.