Las ciudades españolas enfrentan un grave déficit en el acceso a zonas verdes, afectando la salud y bienestar de millones de personas. Según un estudio de Amigas de la Tierra, en colaboración con investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, más del 60% de la ciudadanía en diez grandes ciudades carece de suficiente naturaleza urbana cerca de sus hogares. Esta falta de parques no solo contribuye a la formación de islas de calor en los entornos urbanos, sino que agrava la vulnerabilidad de las comunidades de menores ingresos frente a las olas de calor y el cambio climático.

Las cifras son alarmantes en localidades como Valencia y Ourense, donde aproximadamente el 80% de los habitantes no cuenta con una gran área verde próxima. El estudio también aplica la denominada «regla 3-30-300», recomendada por la OMS, que establece que cada ciudadano debería ver tres árboles desde su hogar y tener acceso a un parque de al menos una hectárea a no más de 300 metros de distancia. La realidad en ciudades como Badajoz y Sevilla revela que estas normativas rara vez se cumplen, subrayando una desigualdad territorial significativa.

Los expertos proponen un enfoque de planificación urbana que incluya la creación de corredores verdes y la ecologización de espacios ya existentes. Se identifican áreas de acción prioritaria que requieren intervención inmediata para revertir esta situación, tales como distritos densos en Madrid y barrios de alto estrés urbano en Valencia y Zaragoza. Esta estrategia no solo busca mejorar el acceso a zonas verdes, sino que también es una herramienta crucial para la salud física y mental de la población, llamando a que el acceso a la naturaleza sea considerado un asunto de justicia social y ambiental.