Un estudio realizado por el grupo de Toxicología Veterinaria de la Universidad de Córdoba, en colaboración con el Centro de Análisis y Diagnóstico de Fauna Silvestre de Andalucía, ha analizado huevos de 14 especies de aves durante diez años. Este trabajo ha demostrado que los huevos pueden actuar como un reservorio de contaminantes ambientales, incluyendo residuos de DDT, un pesticida prohibido desde los años 70, así como plaguicidas y fungicidas actuales.
La presencia de contaminantes, como el DDT, afecta gravemente la viabilidad de los huevos al hacer que sus cáscaras se debiliten, incrementando el riesgo de microorganismos y pérdida de humedad. Isabel Fernández, investigadora del CAD, señala que estos hallazgos son cruciales para la conservación de especies, especialmente aquellas con bajo éxito reproductivo, como el quebrantahuesos, que requiere de esfuerzos especiales en su gestión y protección.
Este estudio proporciona información valiosa para la gestión de espacios naturales y para la identificación temprana de contaminantes emergentes. La investigación también abre la puerta a futuros estudios sobre microplásticos y otros contaminantes, utilizando la fauna silvestre para monitorear la salud del medio ambiente.