La contaminación por plástico se ha convertido en uno de los principales problemas ambientales que enfrentan los océanos, afectando a más de 4.000 especies marinas. Según la última Evaluación Mundial de los Océanos, este fenómeno está creciendo a un ritmo alarmante, con más de 52 millones de toneladas de plástico vertidas en los mares cada año, gran parte de las cuales son microorganismos invisibles a simple vista.
Los microplásticos, que son partículas de menos de cinco milímetros, están presentes desde la superficie hasta las mayores profundidades oceánicas, afectando la salud y el metabolismo de diversas especies. Además, los nanoplásticos, aún más pequeños, presentan un desafío adicional ya que pueden cruzar barreras biológicas, integrándose en los organismos vivos y amplificándose en la cadena alimentaria.
Las consecuencias de esta crisis no solo afectan a la fauna marina, sino también a sectores económicos como la pesca y el turismo, que sufren pérdidas significativas debido a la contaminación. La ONU está trabajando en un tratado internacional para abordar la problemática de la contaminación plástica, con el objetivo de reducir su producción y mejorar la gestión de residuos, aunque aún no se ha logrado un consenso definitivo entre los países involucrados.