A medida que se acerca el verano, el estrés hídrico en España se vuelve cada vez más preocupante. Los acuíferos, que almacenan cerca de siete millones de kilómetros cúbicos de agua dulce, son fundamentales para afrontar esta situación, especialmente cuando los embalses superficiales enfrentan grandes pérdidas por evaporación. La geóloga Irene De Bustamante, directora del instituto Imdea Agua, destaca la necesidad de una gestión integral que incluya la reutilización del agua, mantenimiento de cauces y sistemas de desalinización, entre otros.

La importancia de conservar los acuíferos es vital, ya que su recarga es mucho más lenta que la de los embalses, y su sobreexplotación puede poner en riesgo tanto el propio acuífero como los ecosistemas asociados. Ejemplos de gestión exitosa en España incluyen la recarga del acuífero del Llobregat en Barcelona, y la utilización de aguas del río en Segovia para alimentar acuíferos. También se están promoviendo conceptos como las "ciudades esponja" para facilitar la infiltración de agua de lluvia y reducir la escorrentía, contribuyendo así a la sostenibilidad hídrica.