La transformación del sistema eléctrico español ha permitido amainar la presión sobre los precios de la electricidad en los últimos años. Según un análisis del grupo Ember, el aumento en la generación de energía solar y eólica ha permitido a los hogares ahorrar unos 10 euros mensuales en comparación con épocas de mayor dependencia del gas. Esto se debe a que, en 2026, el gas ha determinado el precio marginal de la electricidad en solo un 9% de las horas, contrastando con más de la mitad en 2021.

El clima ha jugado un papel crucial en este contexto, ya que la producción de energía eólica y solar ha estado respaldada por condiciones climatológicas favorables, mitigando así los impactos de tensiones geopolíticas y evitando picos extremos de demanda energética, como ocurrió durante la crisis de 2022. A medida que otros países europeos enfrentan precios elevados, España y Portugal han logrado mantener tarifas más bajas, lo que convierte a la Península Ibérica en un modelo a seguir dentro de la Unión Europea.

Sin embargo, a pesar de estos avances, el sistema aún enfrenta retos, como el necesario fortalecimiento de la estabilidad mediante almacenamiento y la gestión del gas en momentos críticos. La transición a un sistema energético más resiliente enfrenta desafíos, pero España se destaca como un ejemplo de cómo la combinación de energías renovables puede ofrecer beneficios económicos y una mayor seguridad energética en un entorno global inestable.