España continúa fortaleciendo su liderazgo en el campo de las energías renovables al integrar el mar como fuente de electricidad. Recientemente se lanzó el generador Marmok A-5 en el mar Cantábrico, un avance destacado en la conversión del movimiento de las olas en energía eléctrica. Este cilindro, que mide 42 metros de largo y 5 metros de diámetro, tiene un peso que desplaza alrededor de 160 toneladas de agua y se encuentra anclado a 90 metros de profundidad. La estructura aprovecha las intensas olas del Cantábrico, que son resultado de la transición entre los fríos mares del norte y las aguas templadas del sur.
El sistema innovador del Marmok A-5 evita el desgaste generado por piezas móviles externas, un factor crítico para minimizar el impacto ambiental. En su interior, una columna de agua simula el funcionamiento de un pistón, lo que permite generar un flujo bidireccional que activa una turbina, la cual a su vez produce electricidad. Aunque su versión actual tiene una capacidad de 30 kilovatios, suficiente para abastecer entre 15 y 20 hogares, se trata de un prototipo diseñado para demostrar su viabilidad en condiciones reales. A través del cable submarino, la electricidad generada se transporta a tierra firme.
Instalado en la plataforma BiMEP frente a Armintza, en Vizcaya, el Marmok A-5 será sometido a pruebas a lo largo de los próximos meses para evaluar su rendimiento, robustez y fiabilidad. La empresa IDOM, creadora del dispositivo, considera que el potencial del oleaje del Cantábrico puede ofrecer una solución energética clave no solo para España, sino para el mundo entero si se logra implementar de manera económicamente viable.