España ha ampliado su capacidad en energías renovables en la última década, sin embargo, su dependencia de combustibles fósiles importados es preocupante, con un 70% de la energía consumida procedente del exterior. Este hecho deja la economía española vulnerable ante crisis internacionales, como lo evidenció el reciente cierre del estrecho de Ormuz. Según la Fundación Renovables y el Instituto Meridiano, la clave para alcanzar la verdadera soberanía energética radica en acelerar la electrificación de sectores como el transporte, la calefacción y la industria, donde el combustible fósil todavía prevalece.
El informe señala que, a pesar de duplicar la producción de energía solar y eólica, la electricidad solo representa un 22% del consumo total. El transporte es uno de los sectores más rezagados, con solo un 0,8% de vehículos eléctricos en 2025, mientras que en calefacción, el 76% sigue dependiendo de gas y otros combustibles. Para mejorar su situación, España debería adoptar modelos de electrificación de países nórdicos, que han demostrado un progreso notable a pesar de contar con menos irradiación solar. Transformar su sector energético no solo implica reducir emisiones, sino también asegurar estabilidad económica y soberanía energética a largo plazo.