El futuro del mercado europeo de emisiones de CO2 (ETS) se encuentra en el centro del debate, después de que ochenta empresas e inversores nórdicos, incluidos nombres destacados como Volvo Cars y Nokia, hayan instado a la Comisión Europea a no debilitar el sistema. Estas compañías consideran que el ETS es fundamental para acelerar la descarbonización y asegurar la competitividad de la industria europea frente a competidores como EE.UU. y China. La atención se centra en la próxima revisión del ETS programada para julio, en la que se buscará equilibrar la ambición climática y la competitividad industrial.

Las firmas firmantes argumentan que mantener la estabilidad del sistema es crucial para atraer inversiones en tecnologías limpias y evitar un impacto negativo en las empresas que han realizado significativas inversiones en descarbonización. A medida que se discuten posibles cambios regulatorios, surge la preocupación de que este tipo de modificaciones pueda generar inseguridad jurídica y daño en la capacidad de Europa para permanecer competitiva a nivel mundial. Las empresas subrayan que el ETS no solo debe continuar como pilar de la política climática, sino que también debe ser un motor de innovación industrial y desarrollo tecnológico hacia una economía más verde.