El viñedo tradicional de secano de Doñana se encuentra en una situación crítica debido a la presión de la agricultura intensiva y la necesidad de asegurar su continuidad. Este modelo agrícola, considerado clave para la identidad cultural de la región, promueve la conservación de la biodiversidad y un uso responsable del agua. El proyecto Zalema se ha lanzado con el objetivo de potenciar el valor ambiental y económico de estos viñedos, buscando mejorar su rentabilidad y atraer a nuevas generaciones al sector.

La situación actual plantea desafíos significativos, como la falta de relevo generacional y la competencia con otros modelos agrícolas más intensivos. A pesar de estos obstáculos, el viñedo de secano destaca por su menor requerimiento hídrico y su capacidad para mantener ecosistemas saludables. A través de acciones formativas y la integración de innovaciones, la iniciativa quiere garantizar que esta forma de agricultura siga siendo viable en el futuro, demostrando que el desarrollo económico puede ir de la mano con la protección del entorno natural y la herencia cultural de la comarca.