El pinzón de manglar (Camarhynchus heliobates), una especie endémica de Galápagos y severamente amenazada, ha logrado registrar en 2026 su temporada reproductiva más exitosa desde que se iniciaron los monitoreos en 2011. Según el Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador, se contabilizaron 25 polluelos y 20 parejas reproductivas activas, lo que representa un incremento de más del 80% con respecto a 2025, cuando se identificaron solo 11 parejas. Las observaciones se realizaron entre febrero y abril en los manglares de Playa Tortuga Negra y Caleta Black, los únicos hábitats restantes para esta especie en peligro crítico, catalogada así por la UICN.

Este significativo aumento en la reproducción se ha visto favorecido por múltiples esfuerzos de conservación, como la ubicación de nidos, anillamiento de aves y técnicas para controlar especies invasoras que amenazan al pinzón. Entre estas técnicas, destaca la autofumigación, que permite a las aves tratar sus nidos con permetrina para proteger a sus crías de parásitos como la mosca vampiro aviar (Philornis downsi). Además, el fenómeno de La Niña ha contribuido a crear condiciones ambientales más favorables, incrementando la humedad y, en consecuencia, favoreciendo la reproducción.

A pesar de estos logros, los científicos advierten que el pinzón de manglar sigue expuesto a serias amenazas, tales como las especies invasoras, que incluyen ratas y gatos ferales. La investigadora principal del proyecto, María Igual Beltrán, subraya la necesidad de continuar los esfuerzos de conservación para evitar que esta especie clave para la biodiversidad de las Galápagos desaparezca. La dirección del Parque Nacional Galápagos y la Fundación Charles Darwin, actores cruciales en este proceso, recalcan la importancia de mantener un enfoque basado en la investigación y la vigilancia continua en el hábitat de estas aves esenciales.