Investigadores han identificado un fenómeno conocido como 'eructo de calor' en el Océano Austral, el cual ha acumulado más del 90% del exceso de calor relacionado con el cambio climático. A pesar de los esfuerzos por reducir las emisiones de CO₂, este calor podría liberarse gradualmente, elevando nuevamente las temperaturas de la atmósfera durante más de un siglo. Esto no implica necesariamente un aumento inmediato de CO₂, ya que la química del agua del mar retiene una gran parte del carbono disuelto.
El estudio, liderado por Ivy Frenger del Centro Helmholtz GEOMAR, utilizó un modelo climático que simula escenarios de emisiones netas negativas. Se encontró que, incluso en un escenario ideal de enfriamiento global, el océano podría liberar calor acumulado de forma abrupta, contribuyendo a un aumento en la temperatura media global. Esta situación pone de relieve la necesidad de prestar atención al Océano Austral y considerar sus efectos a largo plazo en el clima, más allá del año 2100, ya que el cambio climático es un proceso complejo y no lineal.