El fenómeno de El Niño está cobrando actualidad ante la posibilidad de que se active durante el verano de 2026, con una probabilidad cercana al 80% según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Este fenómeno, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico, tiene el potencial de alterar patrones de lluvias y temperaturas en diversas regiones del mundo, generando eventos climáticos extremos.
Los expertos advierten que, aunque España no suele sufrir los efectos más intensos de El Niño, su activación podría alterar el sistema climático global, añadiendo presiones sobre un clima ya afectado por el calentamiento global. En otras regiones, como Perú y Ecuador, se prevén inundaciones, mientras que el sudeste asiático y Oceanía podrían enfrentar sequías prolongadas.
La comunidad científica está a la espera de confirmar la intensidad del fenómeno en los meses venideros y de evaluar su impacto potencial, ya que El Niño no solo puede modificar el clima en áreas cercanas al Pacífico, sino también contribuir a un incremento temporal de las temperaturas globales. De este modo, se intensifican los esfuerzos para comprender mejor la interacción entre este fenómeno y el cambio climático.