Los koalas, un símbolo icónico de Australia, están comenzando a descender de los árboles para beber agua de aspersores, piscinas y botellas, un comportamiento que alarmó a los científicos e indica el impacto de las olas de calor severas. Investigaciones de la Universidad de Sídney revelan que, aunque se pensaba que los koalas obtenían suficiente agua de las hojas de eucalipto, el aumento de las temperaturas y la disminución del hábitat están cambiando esta percepción.

Desde 1910, Australia ha experimentado un aumento de temperatura de alrededor de 1,5 grados, lo que ha contribuido a eventos de calor extremos y a la disminución de la población de koalas. La situación es crítica en Gunnedah, donde se estima que el 75% de las hembras son infértiles, y la población ha caído drásticamente desde 2009. Para hacer frente a estas condiciones, los koalas han comenzado a buscar agua de diversas fuentes y adoptan comportamientos de supervivencia como abrazar los troncos de árboles para regular su temperatura.

La investigación también se centra en la diversidad genética de los koalas, que se ve amenazada por el urbanismo y la fragmentación de su hábitat, lo que podría limitar su capacidad de adaptación ante cambios ambientales. Veterinarios en el nuevo Hospital de Salud y Conservación de Fauna Salvaje atienden a miles de koalas heridos cada año, subrayando la necesidad urgente de conservación y protección de estas emblemáticas criaturas.