Un concepto reciente ha surgido para describir la creciente homogeneización de la biodiversidad: el Homogenoceno. Este término se refiere a un periodo marcado por la desaparición de especies locales y su reemplazo por aquellas adaptadas a vivir en ambientes modificados por humanos. Según un estudio de expertos en paleobiología, este fenómeno ha intensificado los cambios en la biosfera a un ritmo alarmante en las últimas siete décadas. A menudo, las especies no nativas, que viajan a través de distintas rutas, pueden integrarse sin problemas en los ecosistemas, pero también amenazan a la biodiversidad local debido a su capacidad de desplazar a especies autóctonas.
Uno de los ejemplos más claros de este fenómeno es el movimiento de organismos como Trochammina hadai, una ameba que ha sido transportada por el comercio marítimo y ha dejado huellas fósiles en sedimentos de diversas costas alrededor del mundo. Sin embargo, el impacto negativo de esta homogeneización es evidente, ya que la pérdida de especies locales puede reducir la resiliencia de los ecosistemas, acelerando así el riesgo de extinciones en el siglo XXI. A medida que la diversidad se ve amenazada por la contaminación y el cambio climático, los efectos del Homogenoceno se vuelven más preocupantes para la conservación del planeta y su biodiversidad.