Un equipo internacional de científicos ha revelado que las palomas tienen un mecanismo especial en su hígado que les permite percibir el campo magnético de la Tierra. Las células inmunitarias conocidas como ‘macrófagos’ acumulan hierro y funcionan como brújulas internas. Sin estas células, las palomas no pueden orientarse adecuadamente, especialmente en condiciones de poca luz, como en días nublados.

Los investigadores emplearon técnicas de magnetometría y separación celular para examinar varios órganos de las palomas, descubriendo que el hígado contenía la mayor concentración de hierro, lo que explica su papel en la detección magnética. Este hallazgo no solo tiene implicaciones para comprender la orientación de las aves, sino también para otros animales, como tiburones, que podrían tener mecanismos similares para interactuar con campos magnéticos.

Los resultados de este estudio, publicados en la revista Science, ofrecen claves para entender un fenómeno fascinante de la naturaleza. La conexión entre los sistemas inmunitario y nervioso en este contexto podría abrir nuevas líneas de investigación sobre cómo otros seres vivos, incluidos los seres humanos, responden a campos magnéticos.