El gusano barrenador del Nuevo Mundo, conocido científicamente como Cochliomyia hominivorax, ha resurgido en Estados Unidos, donde había sido erradicado hace 60 años. Desde que se detectó el primer caso en un ternero en el condado de Zavala, Texas, ya se han registrado seis infestaciones adicionales en diferentes regiones del país. Este parásito se alimenta de carne viva, lo que pone en riesgo la salud del ganado y la industria ganadera en general.

La respuesta de las autoridades ha sido rápida, estableciendo restricciones de movimiento en varias zonas afectadas y poniendo en marcha un programa de liberación de moscas estériles para controlar el brote. A pesar de que la plaga no representa un riesgo significativo para la salud humana, el impacto económico podría ser considerable, estimándose que un brote similar en el pasado costó millones a los productores. El enfoque de vigilancia y control es fundamental para impedir la expansión del parásito y proteger tanto la salud animal como los medios de sustento de los ganaderos.