En 2025, el ecoturismo en España se distingue por un perfil de viajero que es cada vez más consciente de su impacto ambiental. Según un informe del Observatorio del Ecoturismo, el gasto medio diario del turista de naturaleza ha alcanzado casi los 180 euros, lo que representa un aumento del 34% con respecto a 2019. Este tipo de turista no solo prioriza destinos naturales y actividades de bajo impacto ecológico, sino que también contribuye a la economía local mediante la compra de productos artesanales y servicios rurales. Además, el 97% de los encuestados considera esencial minimizar su huella ecológica durante los viajes.
Con un promedio de entre dos y cuatro escapadas anuales a espacios naturales, estos viajeros demuestran lealtad al ecoturismo e interés por explorar nuevos lugares. Esta tendencia no solo beneficia económicamente a las comunidades rurales, sino que también fomenta la conservación del patrimonio ecológico y cultural, convirtiéndose en un motor clave para el desarrollo sostenible en España. A medida que el ecoturismo global se expande y Estados Unidos se posiciona como líder en esta tendencia con lugares icónicos como Yellowstone, el desafío para España y otros destinos será gestionar este crecimiento de manera sostenible. Esto implicará un enfoque consciente en la planificación de visitas, incentivos para emplear prácticas responsables y la promoción de experiencias que valoren la conexión auténtica con la naturaleza y las comunidades locales.