Las investigaciones en curso desafían la noción convencional que asocia el cambio climático con el colapso de civilizaciones. Según Lizzie Wade, periodista científica y autora del libro Apocalipsis, el cambio climático ha sido un factor entre muchos en procesos complejos de cambio social. A lo largo de la historia, eventos climáticos han representado puntos de inflexión que, lejos de ocasionar la destrucción total de sociedades como las mayas o el Antiguo Egipto, han impulsado transformaciones significativas.

Wade afirma que "ningún apocalipsis se puede explicar por una sola causa" y que los fenómenos naturales a menudo actúan como detonantes en sociedades ya vulnerables. Ella destaca que la capacidad de adaptación juega un papel crucial en cómo las comunidades enfrentan estos retos. Por ejemplo, en la cultura maya, diversas crisis ocurrieron simultáneamente, permitiendo una transformación política hacia una mayor descentralización y cooperación. Por lo tanto, la historia muestra que los colapsos sociales más que ser finales absolutos son procesos de cambio que reflejan la resiliencia y la capacidad de adaptación humana.

Por otro lado, la periodista alerta sobre los paralelismos entre las crisis del pasado y las actuales, advirtiendo que la fragilidad humana no se ha distribuido equitativamente en la sociedad contemporánea. Aunque enfrenta desafíos como el negacionismo del cambio climático, Wade se mantiene optimista sobre la posibilidad de utilizar la energía de transformación para crear un futuro más justo y resiliente.