El buitre negro que sigue la atención de miles de personas en el Valle del Lozoya está preparado para realizar su primer vuelo. Recientemente, los especialistas completaron su anillamiento científico, un paso esencial para mejorar la protección de esta ave emblemática de la fauna ibérica. La retransmisión en directo de su crecimiento ha generado un gran interés entre científicos y ciudadanos, convirtiendo al nido en un fenómeno de divulgación ambiental.

Desde el inicio del programa de seguimiento en 1997, se han anillado más de 1.600 crías de buitre negro, lo que ha permitido desarrollar una base de datos fundamental para la conservación de la especie, catalogada como vulnerable. Con 185 parejas actualmente en la comarca, el Alto Lozoya se consolida como un referente internacional en la conservación de la biodiversidad. Este joven buitre negro, que continuará en el nido unas semanas más, se convertirá en un símbolo de esperanza para la especie y su entorno.