Según el 'Informe estatal sobre la percepción social de la transición ecológica en España' del Observatorio de Transición Justa, un 70% de los españoles manifiesta que su salud se ve impactada por el cambio climático, clasificándose en tres grupos: comprometidos (47%), escépticos (33%) e inmovilistas (casi 20%). De estos, un 44% califica el impacto en su salud como 'bastante', mientras que un 29% lo considera 'algo'. Un dato relevante es que un tercio de la población cree que fenómenos como el calentamiento global y la sequía amenazan su integridad física y calidad de vida.

A pesar del creciente reconocimiento de estos impactos, ha habido una notable disminución en la percepción de que la lucha contra el cambio climático sea una prioridad, con una caída del 69% al 56% en solo dos años. Este descenso se atribuye a la creciente preocupación por dificultades económicas que llevan a la población a priorizar retos inmediatos como la vivienda y los precios. Un 60% de los encuestados admitió no haber tomado medidas específicas para mitigar los efectos del cambio climático, aunque muchos han realizado acciones individuales como mejorar el aislamiento de sus hogares y controlar sistemas de climatización. Además, el 60,7% de los españoles considera que la lucha contra el cambio climático mejorará su salud, lo que subraya la necesidad de políticas efectivas que integren bienestar y sostenibilidad en sus enfoques.

El informe destaca que la ciudadanía es cada vez más exigente respecto a cómo se lleva a cabo la transición ecológica, buscando beneficios tangibles en salud, empleo y bienestar. La percepción de la transición como una oportunidad se refuerza si se acompaña de políticas que apoyen el acceso a tecnologías limpias y faciliten acciones sostenibles. Las encuestas revelan un consenso amplio sobre el apoyo a las energías renovables, siendo la energía solar y eólica las más respaldadas, con un 84% y un 78% de apoyo respectivamente.