La creciente instalación de macroplantas solares en Castilla y León ha generado tensiones significativas en el modelo energético de la región. A pesar de que Castilla y León ha superado sus metas de generación de energía renovable, alcanzando un 92,8 % de cobertura, esta saturación está comprometiendo el uso sostenible del suelo agrario y el paisaje rural.
Ecologistas en Acción advierte que la ocupación masiva de tierras para estas infraestructuras no solo afecta al entorno natural, sino que también impide nuevas inversiones industriales en la región, al ser prioritaria la evacuación de electricidad a lugares con alta demanda, como Madrid. La organización ecologista pide una moratoria a las nuevas macroplantas y sugiere redirigir el enfoque hacia el autoconsumo y las comunidades energéticas para asegurar una transición energética más equitativa y respetuosa con el territorio.
Esta situación plantea un importante desafío: conciliar la necesidad de aumentar la capacidad de generación renovable con la protección del medio ambiente y la soberanía energética local. Se pone así de manifiesto la urgencia de establecer un modelo de desarrollo energético que tenga en cuenta tanto la eficiencia económica como el bienestar social y ambiental de las comunidades afectadas.