La financiación climática global se ralentizó en 2024, con un estancamiento en las aportaciones de potencias occidentales que han puesto en riesgo las metas financieras establecidas para combatir la crisis ecológica. En este periodo, las inversiones públicas se mantuvieron estables, representando la mayor parte del capital movilizado, mientras que las donaciones bilaterales directas cayeron significativamente.

A pesar de que las cifras del periodo 2022-2024 superan las proyecciones hechas en 2021, el aumento de la financiación de los países desarrollados hacia los países en desarrollo se vio drásticamente limitado. Aunque se superaron los 100.000 millones de dólares de financiación climática por tercer año seguido, el objetivo de alcanzar 300.000 millones para 2035 se ve comprometido. En 2024, las aportaciones bilaterales se redujeron un 12 % tras un aumento notable en 2023, mientras que la financiación privada mostró un aumento significativo del 33 % en el mismo año.