Un reciente informe destaca la considerable disparidad entre países europeos en el desarrollo de comunidades energéticas. Mientras Dinamarca alcanza un 86% y los Países Bajos un 81%, España solo logra un 4,4%. Esta cifra se encuentra muy por debajo de la media de la Unión Europea, que es del 27,3%. La causa principal de este rezago, según el Tribunal de Cuentas, radica en la falta de un marco legal claro y en los retrasos en las conexiones a la red, lo que impide que las comunidades puedan desarrollarse adecuadamente.

El informe señala que existen opciones jurídicas que permiten a los ciudadanos generar y compartir energía, pero la ausencia de orientaciones claras por parte de la Comisión Europea dificulta la implementación práctica, especialmente en edificios de apartamentos donde reside el 48% de la población de la UE. La recomendación del Tribunal es que la Comisión publique guías sobre la formación de comunidades energéticas, lo que podría elevar significativamente la capacidad de producción renovable en el continente.

Adicionalmente, se indica que las comunidades energéticas pueden beneficiarse de fondos de la UE, como el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, que incluye unos 5.200 millones de euros destinados a fomentar la instalación de tecnologías renovables. Esto presenta una oportunidad importante para abordar el déficit actual y contribuir a los objetivos climáticos de la UE para 2030 y 2050.