La celebración del Día Internacional de la Oposición a los Transgénicos, cada 8 de abril, pone en evidencia los riesgos que los organismos modificados genéticamente (OMG) representan para la salud, el medio ambiente y la agricultura. Se estima que la introducción de variedades transgénicas puede dar lugar a la contaminación genética de especies autóctonas, poniendo en riesgo la biodiversidad agrícola y debilitando la resiliencia de los ecosistemas a largo plazo.

Las inquietudes no solo se limitan a la biodiversidad, sino que también abarcan la salud humana y animal, generando un debate científico sobre los efectos acumulativos a largo plazo de estos cultivos. A su vez, se destaca el impacto negativo asociado con el aumento en el uso de herbicidas, que afecta suelos y recursos hídricos.

El evento busca promover la reflexión sobre alternativas agroecológicas y la importancia de pensar en un sistema alimentario que priorice la sostenibilidad y la justicia social frente al modelo industrial actual. La coexistencia entre cultivos transgénicos y ecológicos se visualiza como un desafío crucial, dado el riesgo de contaminación genética, que pone en peligro la producción sostenible y la certificación ecológica en el sector agrícola.