Un estudio reciente ha hecho un descubrimiento fundamental sobre un fósil que durante más de dos décadas fue considerado como el pulpo más antiguo. Este ejemplar, Pohlsepia mazonensis, descubierto en Illinois (EE. UU.), se ha reinterpretado tras la aplicación de nuevas tecnologías, revelando que en realidad pertenece a un nautiloide de 300 millones de años. Anteriormente, se pensaba que este fósil era clave para situar el origen de los pulpos mucho antes de lo que otros registros indicativos. Las investigaciones recientes han aplicado tecnología de imagen por sincrotrón, que permitió examinar el interior del fósil sin causarle daño. Esta técnica reveló características que son propias de los nautiloides, como estructuras internas específicas que contradicen su identificación como pulpo.

El fósil, que sufrió un proceso de descomposición previo a su fosilización, adquirió una morfología similar a la de un pulpo, lo que engañó a la comunidad científica durante años. Este hallazgo tiene implicaciones significativas en la historia de la vida marina y sitúa el origen de los pulpos en un periodo mucho más reciente, en el Jurásico, lo que reescribe el árbol evolutivo de los cefalópodos. Este descubrimiento no solo corrige un error histórico, sino que abre nuevas avenidas para la investigación en la evolución de estos animales marinos y mejora nuestra comprensión de la biodiversidad actual en los océanos.