Investigadores han realizado un estudio detallado sobre el dientes de sable ibérico Promegantereon ogygia, a partir de fósiles hallados en yacimientos en Madrid y Teruel. Este análisis ha permitido comprender mejor su anatomía y su adaptación al entorno, evidenciando características tanto primitivas como avanzadas en su estructura corporal.

Los científicos han destacado la importancia de la extremidad posterior para entender su locomoción, detectando rasgos que le permitían movimientos rápidos y precisos para cazar. La pelvis del animal indicaba una gran fuerza propulsiva, lo que optimizaba su rendimiento en la captura. Además, se ha identificado la capacidad del dientes de sable para trepar, lo que le confería ventajas estratégicas en su hábitat.

Este estudio, llevado a cabo por un equipo multidisciplinar de paleontología y zoología, aporta datos nuevos sobre cómo este depredador prehistórico no solo evolucionó, sino que también desarrolló habilidades que lo convertían en un cazador altamente eficiente, desafiando modelos evolutivos más simplificados. Con todo, los resultados muestran que su evolución fue un proceso complejo y no lineal.