El evento Zaragoza Florece ha suscitado polémica entre ecologistas, quienes cuestionan su sostenibilidad y su impacto en el entorno urbano, especialmente en el parque José Antonio Labordeta. La Asociación Naturalista de Aragón (ANSAR) denuncia que el festival, con un enfoque de ciudad espectáculo, consume excesivos recursos y genera residuos, específicamente con el uso de flores ornamentales que se desechan rápidamente tras el evento. Este enfoque contradictorio con principios de conservación genera preocupación sobre la biodiversidad urbana y la calidad ambiental del área.

Las críticas también se centran en la alta afluencia de visitantes, que el año pasado reunió a alrededor de 360.000 personas, lo que puede afectar la tranquilidad del parque y alterar los ciclos de reproducción de las aves locales. ANSAR advierte que el ruido y la masificación comprometen el hábitat de la fauna urbana, subrayando que muchos de los recursos públicos destinados al festival deberían utilizarse para actuaciones permanentes que beneficien la ecología de Zaragoza.