La campaña del contenedor marrón en Cantabria ha suscitado críticas debido a su limitada implantación, que solo abarca 12 de los 102 municipios de la región. Esta situación afecta a aproximadamente el 90% de la población, lo que cuestiona su efectividad y coherencia. En particular, localidades importantes como Santander, donde reside cerca del 30% de la población, no cuentan con este sistema de reciclaje, lo que limita la posibilidad de que los ciudadanos apliquen las recomendaciones promovidas.
Verdes Equo ha señalado que el escaso alcance de la campaña crea una brecha entre el mensaje institucional y la realidad, afectando la credibilidad en las iniciativas ambientales. Además, el traslado de biorresiduos fuera de la región para su tratamiento incrementa las emisiones asociadas al transporte, lo que contradice los argumentos ecológicos de la medida. Sin una infraestructura adecuada, la efectividad del reciclaje de residuos orgánicos se ve comprometida, evidenciando la necesidad de alinear las campañas de concienciación con las capacidades reales del sistema de gestión de residuos.