En 2026, las matriculaciones de coches eléctricos en Europa han registrado un incremento del 50% respecto al año anterior, evidenciando un avance notable hacia la electrificación del transporte en el continente. Este crecimiento ha permitido que los vehículos eléctricos de batería alcancen una cuota de mercado del 20%, mientras que los híbridos enchufables también han visto un aumento significativo en su participación.

Francia lidera la transición con un crecimiento cercano al 30%, seguida de Alemania, que se mantiene como uno de los principales mercados europeus. En contraste, España ha alcanzado una cuota del 9%, permaneciendo por debajo de la media europea. El desarrollo de la infraestructura de recarga ha sido crucial para esta evolución, con un notable aumento en estaciones de carga rápida. Sin embargo, el país aún enfrenta retos para consolidarse en este ámbito.

La presión regulatoria sobre los fabricantes de automóviles para reducir sus emisiones de CO2 también ha jugado un papel clave en este cambio. La búsqueda por cumplir con estos objetivos ambientales está impulsando la venta de vehículos eléctricos, convirtiendo su adopción en una prioridad del sector automotriz, tanto a nivel europeo como a nivel nacional en España.