El Acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur ha suscitado un ferviente debate sobre sus implicaciones ambientales y comerciales, tras la ratificación de Paraguay, el último país en aprobarlo. Este tratado, que busca fomentar las relaciones económicas entre Europa y América Latina, podría tener consecuencias adversas en la deforestación de la Amazonía, ya que facilitaría la exportación de productos como la soja y la carne, impulsando la expansión agrícola y la quema de selvas.

Adicionalmente, se encuentra la preocupación por el potencial incremento en el uso de plaguicidas en América Latina, dado que el acuerdo eliminaría aranceles para una amplia gama de productos químicos, algunos de los cuales están prohibidos en la UE por su toxicidad. Este vacío regulatorio podría generar riesgos para la salud pública y la biodiversidad.

Expertos también alertan sobre el aumento de la actividad minera, que podría intensificar la presión sobre ecosistemas y comunidades indígenas, exacerbando conflictos sociales y degradación ambiental. A pesar de estos riesgos, el acuerdo incluye referencias al Acuerdo de París y menciona la necesidad de mejorar los estándares ambientales, aunque su efectividad sigue siendo objeto de debate ante la falta de controles estrictos.