Un iceberg de grandes dimensiones, que se desprendió de la plataforma de hielo en la Antártida, ha transportado contenedores que incluyen 9500 litros de diésel ártico y otros residuos al mar de Weddell. Este incidente ha suscitado preocupaciones sobre los riesgos ambientales asociados con la logística científica en una región tan frágil. A pesar de que la tripulación de un rompehielos intentó recuperar parte del material, gran parte del combustible podría estar ya en el fondo marino, y su impacto dependerá de las condiciones del entorno.

El informe presentado en la Reunión Consultiva del Tratado Antártico destaca que, aunque los residuos no peligrosos tienen un impacto limitado, el diésel representa una amenaza mayor. El combustible, más ligero y volátil que otras variantes, podría tardar más tiempo en degradarse en las condiciones frías de la región, complicando la recuperación y remediación. Como resultado, Alemania y el Instituto Alfred Wegener (AWI) han anunciado medidas destinadas a mejorar la seguridad logística en futuras operaciones, incluyendo el almacenamiento de contenedores a una mayor distancia del borde del hielo.