La propuesta de Ley de Producción Agraria Sostenible (PAS) en Cataluña ha suscitado un intenso debate en el sector agroalimentario. Impulsada por el PSC y aún pendiente de tramitación, la ley ha generado preocupación en la Alianza Hoja Verde, que sostiene que la nueva normativa podría confundir a los consumidores al usar el término 'agricultura sostenible' en su certificación, potencialmente equiparable a la certificación ecológica europea existente.

Desde el Gobierno catalán, se defiende que la PAS tiene como objetivo fomentar prácticas más sostenibles en la agricultura. Sin embargo, el shock del sector ecológico se centra en el uso del término y la posible interpretación errónea que los consumidores puedan tener, dificultando la diferenciación entre productos ecológicos certificados y aquellos bajo la nueva normativa. Este debate es particularmente relevante dado que el Consejo Catalán de la Producción Integrada registró la marca 'agricultura sostenible' en 2019, y la Alianza Hoja Verde ha solicitado su anulación por falta de uso efectivo.

La situación ha trascendido a instancias europeas, con la Generalitat buscando registrar un logotipo asociado a la certificación PAS que, según los ecologistas, podría generar más confusión. A medida que la ley avanza en su recorrido parlamentario, el sector ecológico ha dejado clara su postura: apoya la sostenibilidad, pero cuestiona la forma en que se comunica para no diluir el valor de la certificación ecológica ya establecida.