En 2026, los conciertos y macrofestivales en España deben abordar serios retos medioambientales como la generación de residuos y la contaminación acústica. La música en directo, que recauda más de 800 millones de euros, se encuentra bajo presión para responder a la emergencia climática. Entre las críticas, se destaca la construcción de infraestructuras temporales, como el estadio que Shakira planea levantar en Madrid, lo que ha generado preocupación entre los vecinos y organizaciones medioambientales.
En cuanto a la contaminación acústica, las quejas son frecuentes sobre el nivel de decibelios tolerados, que a menudo superan los límites establecidos. Se menciona que las sanciones son menores que el beneficio económico que generan los festivales. La contaminación lumínica también es motivo de discusión, aunque recibe menos atención. Sin embargo, la gestión de residuos, especialmente en relación con los vasos reutilizables, ha sido severamente cuestionada; algunas fundaciones advierten que el reciclaje de estos vasos es más un esquema de beneficio que una práctica sostenible.
La industria del entretenimiento deberá reforzar sus políticas de sostenibilidad para mitigar estos efectos negativos y fomentar una mayor responsabilidad ecológica en eventos masivos.