Las comunidades indígenas mayo-yoreme de Sinaloa han levantado su voz contra la construcción de una de las plantas de amoniaco más grandes del mundo, anunciando la toma indefinida del proyecto en la bahía de Ohuira. Aseguran que esta instalación provocará un ecocidio y etnocidio en la región, afectando a más de 6.600 indígenas y comprometiendo el ecosistema local. La planta, avalada por un financiamiento de 860 millones de dólares, succionará grandes cantidades de agua salada y alterará la temperatura en la bahía, lo que podría impactar la pesca, fuente principal de alimentación para estas comunidades.

La protesta se fortalece por el avance del proyecto, que ya ha rellenado 28 hectáreas de humedales y causado la migración de fauna. Felipe Montaño Valenzuela, gobernador indígena y vocero del movimiento, enfatiza la falta de preparación del gobierno para enfrentar posibles emergencias debido a fugas tóxicas. Las comunidades exigen que el gobierno pare los trabajos de la planta y reconozca su derecho a una consulta adecuada, conforme a convenios internacionales.