En Ningbo, en la provincia de Zhejiang, una central térmica de carbón ha implementado un innovador sistema que transforma emisiones contaminantes en fertilizante agrícola. Este proceso, desarrollado por Jiangnan Environmental Technology (JNG), no solo captura dióxido de carbono y dióxido de azufre, sino que los convierte en compuestos útiles para la agricultura. La iniciativa permite capturar unas 10,000 toneladas de CO₂ al año y producir cerca de 30,000 toneladas de fertilizante a partir de amoníaco.
Los primeros ensayos agrícolas en arrozales han mostrado un incremento del 6,2 % en el rendimiento en comparación con fertilizantes tradicionales. Esta tecnología se presenta como una alternativa a la captura de carbono convencional, ya que en lugar de enterrar el CO₂, lo utiliza como ingrediente para fertilizantes. Sin embargo, aunque promete beneficios económicos para los agricultores al reducir costos, persisten cuestionamientos sobre la sostenibilidad del proceso, especialmente en relación con la procedencia del amoníaco. Además, se están realizando pruebas del fertilizante en otros países como Alemania, Francia y España para verificar su eficacia en diferentes contextos agrícolas.